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Crisis de los misiles, ecos en la historia y papel de Fidel Castro

Fecha: 

25/10/2017

Fuente: 

Sitio Web Sierra Maestra

Autor: 

"A mí, personalmente, no me gustaba la presencia de esa base militar soviética en Cuba, por una razón de imagen de Cuba, de imagen de la Revolución Cubana. Pero no lo analizamos como una cuestión de gusto o no, sino desde el punto de vista ético y moral (...): si deseábamos que los soviéticos nos apoyaran en caso de una agresión, sería inmoral oponernos a la presencia de esas armas en nuestro país, puesto que ellas fortalecían también a la Unión Soviética (...) Por eso dimos una respuesta positiva". (Fidel Castro Ruz)
 
Crisis de Octubre, Crisis de los misiles o Crisis del Caribe, cualquiera que sea el nombre o referente para citarla fueron siete días que marcaron el punto más difícil de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos, que además, afectaba a toda la humanidad teniendo en cuenta las implicaciones de una conflagración mundial que enfrentaría con armas nucleares a los entonces polos socialista y capitalista.

Este periodo extremo en las relaciones entre oriente y occidente es considerado por estudiosos como el momento más peligroso en materia de relaciones internacionalesen el contexto de la Guerra Fría; entre el 22 y 28 de octubre de 1962 el emplazamientos de misiles nucleares soviéticos en bases secretas de Cuba y su descubrimiento por los servicios de espionaje aéreo norteamericanos, agudizó la crisis entre las dos mayores potencias contemporáneas en la que, a la larga, el gobierno cubano fue obviado durante el proceso de negociaciones.
 

Avión espía derribado quie elevó las tensiones durante
la crisis que puso al mundo al borde de una guerra nuclear


En aquellos tiempos de tensión internacional, en los que Cuba aportaría una parte del campo de batalla y de los muertos, de concretarse la invasión norteamericana a la isla, se irguió Fidel Castro Ruz con todas sus dotes de estadista y líder popular; si bien en aquellos momentos y años posteriores la clasificación de las decisiones y declaraciones no dejaban ver cómo se desarrolló la diplomacia revolucionaria y cuán enérgica era la posición cubana, luego pudimos conocer la magnitud del asunto.

Uno de los momentos más extremos durante la crisis lo constituyó el derribo del avión espía norteamericano U-2 en la región oriental del país, sobre lo que Fidel expresó en 1992: "... la orden de disparar contra el U-2 se originó en la orden dada a nuestras fuerzas antiaéreas. Si se me pregunta quién tiene la responsabilidad no vacilo en decir que fue nuestra. No se podía permitir que continuaran los vuelos rasantes, era un disparate y una locura, porque nadie sabía en qué momento podía empezar el fuego y las desventajas militares en ese caso eran tremendas (...) Estuve de acuerdo en que se disparara contra el U-2. Podía lamentar la muerte de un piloto, pero la acción me pareció correcta".

Otro momento en que Fidel demuestra su valentía y capacidad analítica, es su reacción ante el acuerdo entre Los gobiernos de Estados Unidos y la URSS, cuando Kennedy responde a Jruschov: "Si he leído bien su carta, los elementos básicos de sus proposiciones —que en general me parecen aceptables— son los siguientes:"

1. Ustedes retirarán estos sistemas de armamento de Cuba, bajo la adecuada inspección por la ONU, y se comprometerán, con las debidas garantías, a no introducir, en lo sucesivo, armamento de esta clase.

2. Por nuestra parte nos comprometemos (...): a) a levantar rápidamente el bloqueo; b) a dar garantías de que Cuba no será invadida.
No veo ninguna razón que nos impida completar este arreglo y anunciarlo al mundo dentro de un par de días”.
Ante tal acuerdo del que Cuba no fue partícipe ni siquiera informado de su realización, Fidel respondió con los conocidos entonces “Cinco Puntos”:
"No existirían las garantías de que hablaba Kennedy, si, además de la eliminación del bloqueo naval que prometía, no se adoptaban las medidas siguientes:"

1. Cese del bloqueo económico y de todas las medidas de presión comercial y económicas que ejercen los Estados Unidos contra Cuba.

2. Cese de todas las actividades subversivas, lanzamientos y desembarcos de armas y explosivos por aire y mar, organización de invasiones mercenarias, infiltración de espías y sabotajes (...)

3. Cese de los ataques piratas (...)

4. Cese de todas las violaciones del espacio aéreo y naval por aviones y navíos de guerra norteamericanos.

5. Retirada de la Base Naval de Guantánamo y devolución del territorio cubano ocupado por Estados Unidos”.
Además dejó claro la negativa a que representantes de la Organización de las Naciones Unidas inspeccionaran Cuba cuando dijo: “Ni bajo esa bandera ni bajo ninguna otra podrá venir nadie a inspeccionar nuestro país...”

Finalmente el 29 de octubre de 1962 comenzó el desmantelamiento de los emplazamientos y el 31 los trabajos habían finalizado. Comenzó entonces un prolongado litigio motivado por la exigencia norteamericana de que fueran retirados también los bombarderos ligeros IL-28; vendrían nuevas amenazas y tensiones que se prolongarían otras tres semanas. Durante este periodo exigieron también la verificación del desmantelamiento y salida de los cohetes, cuestión que los dirigentes cubanos no permitieron. Por concesión de los soviéticos la salida de los cohetes fue verificada en el mar, fuera de las aguas jurisdiccionales de Cuba. La “cuarentena” fue levantada y la situación se normalizó el 20 de noviembre, cuando Jrushchov comunicó que los bombarderos ligeros IL-28 serían retirados también.

Cuba mantuvo sus posiciones de principios en todo momento y con la mayor firmeza, su prestigio y su moral, fueron momentos en los que el líder histórico de la Revolución cubana hizo gala de valentía, compromiso, diplomacia y mostró dotes de estratega militar, al estilo de los años de la guerra de liberación ganada apenas tres años antes.

La Crisis de Octubre, es una muestra de cuan cerca puede estar el mundo de la autodestrucción, de la importancia de que los actores analicen las consecuencias para los pueblos, de las movidas en el tablero de ajedrez que constituye las relaciones internacionales.